Presos se fugaban y volvían a la cárcel tras comprar tequila y tabaco

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Una investigación de la policía local y el FBI ha descubierto que, entre noviembre de 2016 y abril de 2017, presos de la Penitenciaría Federal de Atlanta (Georgia, EE.UU.) se escaparon en varias ocasiones para hacer unas compras y regresar al presidio.

La cárcel tiene la categoría de reclusorio de mediana seguridad para presos a la espera de juicio, con un anexo complementario para internos de mínima seguridad.

Tabaco, botellas de tequila, teléfonos, alimentos y cortaúñas fueron algunos de los artículos adquiridos por los presos en sus salidas y entradas, de acuerdo con la investigación.

Se fugaban con facilidad por agujeros de la valla perimetral. También aprovechaban para actividades tan comunes como ir a cenar a un restaurante, hospedarse en un hotel o visitar sus hogares.

Una pareja ha sido arrestada. Deldrick Jackson, preso de 41 años de la propia cárcel de Atlanta, y su novia Kelly Bass, de 38. Él organizaba las salidas desde dentro y ella hacía de taxista. Con un espacioso vehículo Kelly se acercaba a la cárcel, estacionaba y esperaba a la salida de sus clientes para llevarlos de paseo. A ella le llegaban luego los pagos a través de una app de celulares.

Su delito, descrito en la investigación policial como un “servicio de taxi para presidiarios“, les ha supuesto dos imputaciones federales por conspiración para ayudar a fugas y por evasión penitenciaria.

La Penitenciaría Federal de Atlanta es una cárcel muy vieja, abierta en 1902 por orden del presidente Williami McKinley, asesinado un año antes de su inauguración. Por ella pasaron figuras como el mafioso Al Capone y el pionero de las estafas piramidales, Carlo Ponzi.

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