Aborto y la objeción de conciencia El debate que se toma el Parlamento y la ciudadanía

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SANTIAGO.- En cuatro sesiones seguidas, y hasta su total despacho, revisa hoy la Comisión de Constitución del Senado el proyecto que despenaliza la interrupción del embarazo en tres causales: riesgo de vida de la madre, inviabilidad del feto y violación.

Ya habiendo sido aprobadas estas tres situaciones, el debate hoy se centra en el programa de acompañamiento que tendrán las mujeres que decidan o no abortar y en la objeción de conciencia, una excepción jurídica que permite por razones morales superiores no actuar conforme a la ley.

Respecto a este último punto no hay siquiera acuerdo dentro de la propia Nueva Mayoría. Pues desde Chile Vamos, los senadores
Hernán Larraín (UDI) y Alberto Espina (RN) plantean que debe existir objeción institucional y no sólo de parte del médico que lidera la intervención como lo estipula la redacción del Ejecutivo.

Mientras que desde la DC, representada en esta instancia por el senador
Pedro Araya (indp.), esperan que el inciso se modifique y que además del médico jefe, también puedan oponerse los otros miembros del equipo de salud que participen en la intervención (anestesista, arsenaleros, matrones, etc).

Según pudo confirmar
Emol desde el Gobierno intentan llegar a acuerdo con Araya manteniendo incluso las negociaciones hoy en paralelo a la cita de la comisión. Reuniones que eso sí aún no llegan a buen puerto ya que ninguna de las dos partes ha accedido a algún tipo de equilibrio.

A eso se agrega que algunos parlamentarios aseguran que no existe capacidad del servicio de salud público si es que se aplica la objeción en sectores en que hay pocos profesionales disponibles por lo que se aumentaría la merma.

En tanto, la discrepancia no es exclusiva de los senadores y ya se ha expandido entre la ciudadanía.

Muestra de esto son las cartas que enviaron durante este fin de semana el periodista y doctor en derecho
Agustín Squella y la respuesta que entregó la representante del Centro de Bioética de la Universidad Católica,
Paulina Ramos.

El columnista de El Mercurio emplazó a quienes se oponen al proyecto y buscan alterar la cobertura de la objeción de conciencia.

“Si los detractores de este proyecto valoran de tal manera la conciencia individual de médicos y otros profesionales de la salud, ¿qué les impide dar igual valor a la conciencia de las mujeres embarazadas en alguna de las tres hipótesis que contempla el proyecto, para que sean ellas, no la ley ni el Estado, las que deliberen moralmente sobre su propia situación y decidan con autonomía el curso de acción a seguir?”, planteó Squella.

Y agrega “¿Es que la conciencia individual de un médico y otros profesionales de la salud tiene mayor valor que la de una mujer que se encuentre en alguna de las excepcionales y muy dramáticas tres situaciones que contempla el proyecto?”.

A él contestó a través de la misma forma, la académica de la UC diciendo que “es necesario volver a enfatizar el valor intrínseco de toda vida humana. De allí que la vida del concebido está fuera del ámbito de la conciencia y decisiones personales de terceros. En caso contrario, la vida de todos los seres humanos, en cualquiera etapa de su desarrollo, quedaría entregada a decisiones subjetivas y fuera del ámbito público”.

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