Andre Ward retuvo sus títulos gracias a tres golpes bajos consecutivos

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Muchas críticas recibió la pelea entre el norteamericano Andre Ward y el ruso Sergey Kovalev para definir al mejor semipesado del mundo.

En disputa habían tres títulos de la categoría. Sin embargo, en un combate marcado por la desidia del árbitro Tony Weeks, se terminó definiendo de la peor manera.

Tras siete rounds igualados entre ambos púgiles, todo cambió en el octavo asalto. Ward, autodenominado “Son of God” por su afiliación religiosa, tomó el mando de la refriega y dejó bastante lastimado a Kovalev tras un derechazo al mentón.

 

Sin embargo, al llevarlo a las cuerdas, le propinó tres golpes bajos consecutivos. El árbitro se puso en medio de ambos combatientes para detener la pelea. 

Pero en lugar de amonestar o descalificar al norteamericano por la falta, lo declaró ganador. El propio colegiado se arrepintió de su insólita decisión en su cuenta de Twitter.

 

“Vi la repetición y debo reconocer que me equivoqué. Deje pasar golpes bajos de Ward”, afirmó Weeks.

Sin embargo, el árbitro argumentó que “Paré la pelea porque Kovalev no se estaba defendiendo, pero si llego a ver que los golpes fueron bajos, no hubiera parado la pelea. Fui culpable, me equivoqué“.

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