La coincidencia entre Piñera y Beatriz Sánchez las únicas candidaturas sin programa de cultura

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El principal candidato de presidencial de la derecha, el ex Presidente Sebastián Piñera, y la carta favorita del Frente Amplio, la periodista Beatriz Sánchez, no figuran con ningún documento programático en que revelen sus posturas frente a la cultura, según dio a conocer el Observatorio de Políticas Culturales (OPC).

A través de un análisis de los documentos públicos de todos los candidatos, referido a su postura en materia cultural, los investigadores del OPC detectaron que la mayoría de los candidatos aparecía con documentos, más o menos elaborados, a excepción de Piñera y Sánchez.

“No existe información de ellos. De los demás sí, pero de ellos no”, dice Bárbara Negrón –directora del OPC– quien remarca, pese a la diferencia política que los separa, tal coincidencia.

La entidad realizó, hasta este lunes, un seguimiento “de los compromisos publicados por escrito de los candidatos” presidenciales Marco Enríquez-Ominami (PRO), Carolina Goic (DC), Alejandro Guillier (PR), Felipe Kast (Evópoli), Alberto Mayol (FA) y Manuel José Ossandón, además de Piñera y Sánchez, para conocer sus ideas en este ámbito.

“Se nota que aún falta mayor trabajo en las bases programáticas”, señala Negrón. “Hay muchas diferencias entre uno y otro. Me imagino que es un proceso que va a continuar. Es esperable que las medidas se vayan completando y mejorando”, plantea.

En el caso específico de Sánchez, aparentemente dicha candidatura está realizando un proceso de consultas sobre distintos temas, incluido el cultural, por lo cual no habría nada definido.

En tanto, una de las innovaciones de Piñera, en su pasado Gobierno, fue el envío al Congreso del proyecto para crear el Ministerio de Cultura –mientras Luciano Cruz-Coke se desempeñaba como ministro presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes–, sin lograr aprobarlo. Una iniciativa que posteriormente fue modificada por la legislatura actual y aún está en trámite.

Propuestas dispares

Candidatos Con Cultura es una iniciativa del OPC que busca relevar el papel de esta en el desarrollo del país, de cara a las elecciones presidenciales de este año.

“En general, estamos acostumbrados a que las políticas culturales estén desplazadas para el final de la campaña. Con esta iniciativa queremos colaborar a adelantar la discusión y poner el tema en el debate”, indicó la directora del OPC.

Las propuestas de los candidatos dan para todo. Por ejemplo, de forma inédita, un abanderado de la ex Concertación (Guillier) propone abiertamente eliminar el IVA para el libro (21%), en lo que coincide con Mayol, mientras MEO lo rebajaría al 7%. El IVA para el libro fue impuesto en 1976, durante la dictadura militar, aunque actualmente el mayor factor de precio lo constituyen los aumentos de las propias librerías.

Parte importante del programa es el seguimiento: cada 15 días se actualizará la información respecto de los candidatos y se difundirá. Se dará a conocer información comparativa del estado del tema al interior de cada comando, como, por ejemplo, si cuenta con responsable designado o qué figuras del sector los apoyan, entre otros aspectos, informa el OPC.

MEO también propone subir el financiamiento del actual CNCA del 0,4% del presupuesto al 1%, sin explicar de dónde sacaría los fondos. Coincide asimismo con Guiller en dos temas: la creación de una editorial nacional (al estilo de la estatal Quimantú, liquidada por la dictadura) y de un canal cultural, un proyecto en que el gobierno de Bachelet ha trabajado infructuosamente durante todo su mandato sin poder materializarlo.

Goic, exclusivamente patrimonial

Otros solo se centran en un aspecto, como el caso de Goic, cuya propuesta está enfocada exclusivamente en el ámbito del patrimonio. Ella propone “duplicar el Fondo de Patrimonio”, un plan de inversión para Valparaíso (Patrimonio de la Humanidad desde 2003), además de la idea de incluir en tal categoría a la localidad de “Lota, las momias chinchorro, la Fiesta de Cuasimodo y Torres del Paine”.

Algunas medidas lucen absolutamente localistas, como en el caso de Ossandón. Este habla de “hacer un reconocimiento al arte callejero de tal modo que tenga mecanismos institucionalizados para desarrollarse y no que sea asociado con acciones vandálicas que atentan contra la propiedad. Por eso, siguiendo experiencias positivas en el exterior, avanzaremos hacia la generación de espacios públicos destinados, como murales para arte callejero, pero que sean implacables con quienes vulneren otros espacios”.

Esta propuesta proviene claramente de su experiencia como alcalde de la comuna de Puente Alto, durante la cual impulsó la creación del llamado Mural Mosaico. Este el más grande de su tipo en Latinoamérica, con unos 4 km de extensión, recubre 84 pilares de las estaciones del Metro de la comuna para retratar la flora y fauna del país, y se hizo para conmemorar los 120 años de existencia de la comuna.

Desconocimiento y propiedad privada

Otras propuestas reflejan el desconocimiento del área cultural. Kast, por ejemplo, propone crear “un programa de emprendimiento cultural basado en el exitoso modelo Start Up Chile, que contemple un capital inicial, acompañamiento y capacitación para ayudar a consolidar proyectos como el Festival Santiago a Mil o Puerto Ideas, que mejoran sustancialmente la vida de la comunidad”.

Cabe mencionar que, en el caso de Santiago a Mil, es una iniciativa que tiene más de dos décadas y presencia en todo Chile durante su realización. En tanto, Puerto Ideas, gestionado por una fundación homónima nacida en 2010, convoca cada año en Santiago, Valparaíso y Antofagasta a intelectuales de renombre internacional para exponer. Es decir, son proyectos consolidados, muy lejanos a las Pymes de Start Up Chile.

Kast también manifiesta su preocupación por la propiedad privada, a través de su idea de modificar “la Ley de Monumentos Nacionales para que quien posea un inmueble patrimonial cuente con la posibilidad real de protegerlo y su propiedad no se transforme en un gravamen”.

En ese sentido, “fortaleceremos las atribuciones y recursos del Consejo de Monumentos Nacionales e incentivaremos la participación privada en salvaguarda del patrimonio cultural, ampliando el Fondo del Patrimonio y Ley de donaciones culturales para materias patrimoniales y Ley de Monumentos Nacionales”.

Se emparenta en esto con Ossandón, quien propone “gratificar a los propietarios de manera tal de hacer que no sea una imposición de la sociedad a quienes tienen que mantener este patrimonio, sino una responsabilidad conjunta donde el Estado asuma un rol protagónico”.

Por su lado, su contracara política, Mayol, cae en generalidades. Dice que “el futuro de Chile está en la creación, no en la explotación de la naturaleza ni de su gente. Para ello, se crearán centros culturales públicos en todo el país”, sin mencionar su número ni ubicación. “En cualquier caso, se requieren más gimnasios, polideportivos, centros culturales locales y una red de bibliotecas más nutrida”, remata.

Seguimiento

Parte importante del programa es el seguimiento: cada 15 días se actualizará la información respecto de los candidatos y se difundirá. Se dará a conocer información comparativa del estado del tema al interior de cada comando, como, por ejemplo, si cuenta con responsable designado o qué figuras del sector los apoyan, entre otros aspectos, informa el OPC.

“Pero también se trata de conocer las posturas y opiniones de los candidatos sobre temas centrales de la discusión pública en cultura. Para ello se promoverá el debate en redes sociales”, indica.

En el marco del programa, se difundirán también los principales logros en materia de cultura, así como también las medidas no cumplidas en los gobiernos que van desde 1990 al 2014, como una forma de aportar antecedentes al debate.




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